Vino tinto Classica Gran Reserva

42,50

La gama »Clássica» de Hacienda López de Haro, nace como un homenaje a los primeros vinos de calidad elaborados en Rioja, aquellos que dieron fama a la zona en todo el mundo.

Este homenaje se extienda hasta sus etiquetas, que en el caso de Gran Reserva Tinto, aparece Manuel Quintano, este clérigo fue el primero que allá por 1790 empezó a utilizar los métodos habituales en burdeos, y que décadas después se extendieron y se hicieron habituales.

Un vino diferente, con ese aire retro tan atractivo que no te dejará indiferente.

 

Descripción

  • Varietal.- Tempranillo y Graciano.
  • Viñedo.- Viñedos viejos formados en vaso, con una media de edad de 70 años, algunos de ellos plantados “al cuadro” o en marco real justo después de la invasión filoxérica, donde aún sobreviven cepas de variedades antiguas entre las de Tempranillo. Se localizan en elevada altitud, con clima fresco, en la comarca de la Sonsierra (San Vicente y pueblos aledaños). Ocupan terrazas arcillo calcáreas al pie de la Sierra de Toloño con orientación Sur.
  • Vendimia.- Manual y escalonada durante todo el mes de octubre del 2001, según el momento óptimo de maduración: primero los Tempranillos y después la variedad Graciano.
  • Elaboración.- Cada variedad y paraje se fermentaron por separado en depósitos de acero, siempre con las levaduras propias de la uva y con una fermentación maloláctica espontánea. Temperaturas de fermentación habituales (25ºC), con maceraciones cortas y muy respetuosas.
  • Crianza.- Tres años y medio en barricas bordelesas de roble francés, mitad nuevas y mitad usadas; con su posterior ensamblaje para terminar su afinamiento durante una larga estancia en botellas.

Nota de cata

  • Visual.- Mantiene buena intensidad a pesar de su dilatada vida. Predominan las tonalidades teja en el ribete con el reflejo vivaz de tonos cereza que tuvo en su juventud.
  • Nariz.- Compleja y mineral, combina las notas de fruta madura del Tempranillo con las exuberantes especias y hierbas aromáticas del Graciano. El común denominador lo compone su crianza en barrica, con notas de tabaco, manzanilla y el propio carácter del paso de los años. En el fondo deja también recuerdos dulces de miel, vainilla y frutos secos.
  • Boca.- Sutileza y finura en la entrada, propias del “ADN Sonsierra”, y conducidas por la acidez sublime que imprime el Graciano. Al final, se deja ver más el esqueleto tánico de la uva y del roble, que aportan sensaciones táctiles más agrestes, pero a su vez muy elegantes.